Durante su homilía, el obispo Fidencio López Plaza exhortó a la comunidad católica a no permanecer indiferente frente al sufrimiento ajeno y a asumir una actitud activa basada en el servicio y la entrega.
El prelado planteó tres enseñanzas clave para este periodo de Semana Santa. La primera, dijo, consiste en “aprender a triunfar antes de morir”, no desde lo material, sino a través de una vida marcada por la justicia, el amor y la solidaridad. Señaló que el verdadero sentido de la vida cristiana implica “resucitar” en vida mediante acciones concretas en favor de los demás, especialmente de los más necesitados.
Como segunda lección, destacó la importancia de la fraternidad, recordando que el mensaje de Jesucristo invita a reconocer a Dios como padre y a los demás como hermanos, evitando cualquier sentimiento de superioridad o inferioridad entre las personas.
Finalmente, abordó la necesidad de identificarse con las víctimas de la violencia, al subrayar que la fe cristiana no puede desligarse de la realidad social. En este sentido, hizo un llamado a no ignorar el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos en un contexto marcado por la inseguridad.
El obispo advirtió que no es compatible vivir en la fe mientras se da la espalda al sufrimiento de los inocentes, e invitó a los fieles a dejar de lado el individualismo y vivir esta Semana Santa desde el servicio y la cercanía con los más vulnerables.