Senadora destaca crecimiento partidista y reorganización estratégica del movimiento

Olivia Arredondo

Los cambios internos en Morena y la salida de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización rumbo a una diputación federal en Tabasco representan, para la senadora Beatriz Robles, una etapa de renovación natural dentro del partido y una oportunidad para fortalecer su estructura interna. La legisladora defendió el trabajo realizado por la dirigencia y sostuvo que el movimiento debe mantenerse en constante transformación para evitar inercias y zonas de confort.

Aseguró que durante la gestión de López Beltrán y Luisa María Alcalde hubo resultados tangibles en materia organizativa. “Morena pasó de tener 2 millones, 3 millones de afiliados a tener 12 millones de afiliados”, afirmó. 

Además, destacó la conformación de comités seccionales y la credencialización de militantes, tareas que calificó como un esfuerzo en el que participaron integrantes del movimiento en el país.

La senadora sostuvo que Morena, por ser un partido joven que alcanzó rápidamente el poder, enfrenta ahora el reto de revisarse internamente. “Morena también tiene que ser autocrítico y tiene que cuidar el partido”, señaló. 

Bajo esa visión, respaldó los ajustes en la dirigencia y afirmó que perfiles como Ariadna Montiel o Citlalli Hernández provienen de la base fundadora del movimiento.

Incluso justificó la salida de dirigentes para asumir nuevos encargos. “Cuando te quedas mucho tiempo en un lugar pues llegas a un punto de confort”, expresó. Precisó que Morena, por su propia naturaleza, requiere movimiento permanente y consideró que estos cambios traerán “un refresh para el partido”.

Sobre las críticas hacia López Beltrán por su estilo de vida, Beatriz Robles consideró que las figuras morenistas enfrentan un mayor nivel de escrutinio público. “Puedes hacer lo que tú quieras con tu salario”, dijo, y defendió que al final serán los ciudadanos quienes evalúen la actuación pública de cada perfil.

En otros temas, respaldó la propuesta para anular elecciones con intervención extranjera y la calificó como preventiva. También defendió el aplazamiento de elecciones judiciales a 2028 al considerar que simplificaría procesos.