Mientras intensas lluvias provocaban afectaciones, inundaciones y movilización de cuerpos de emergencia en la zona metropolitana de Querétaro, el presidente municipal Felipe Fernando Macías Olvera se encontraba realizando actividades en la Sierra Gorda, lo que ha generado cuestionamientos sobre sus prioridades y su responsabilidad al frente del gobierno capitalino.

El alcalde encabezó recorridos y actividades en municipios serranos, donde promovió proyectos y rutas en la región, en una agenda que, aunque presentada como institucional, ha sido señalada por diversos actores como un ejercicio con tintes políticos y de posicionamiento rumbo a futuros procesos electorales.

Esta situación contrasta con lo ocurrido el mismo día en la capital queretana, donde lluvias intensas acompañadas de viento y granizo provocaron caída de árboles, encharcamientos y movilización de autoridades locales. Aunque el propio municipio reportó “saldo blanco” y daños menores, los eventos evidenciaron nuevamente la vulnerabilidad de distintas zonas ante fenómenos meteorológicos.

La crítica central radica en la ausencia del edil en el momento en que la ciudad requería liderazgo directo. Si bien posteriormente se informó que hubo supervisión de afectaciones, lo cierto es que el presidente municipal no se encontraba en la capital durante el desarrollo de las lluvias, lo que abre el debate sobre si sus actividades en la Sierra Gorda responden a funciones de gobierno o a una estrategia política anticipada.

Especialistas y ciudadanos han señalado en múltiples ocasiones que la gestión de riesgos y la atención inmediata ante contingencias deben ser prioridad para cualquier administración municipal, particularmente en una ciudad que históricamente ha enfrentado problemas de inundaciones y escurrimientos durante la temporada de lluvias.

Además, la Sierra Gorda —región con características geográficas complejas y también propensa a lluvias intensas— suele ser utilizada como escenario de promoción política por su relevancia social y territorial, lo que incrementa las sospechas sobre el carácter de la gira.

El cuestionamiento no es menor: mientras brigadas municipales, cuerpos de emergencia y ciudadanía enfrentaban los efectos de las precipitaciones, el alcalde desarrollaba una agenda fuera de la capital, en un contexto que exige presencia, coordinación y toma de decisiones en territorio.

La situación vuelve a poner sobre la mesa un tema recurrente en la política local: el uso del cargo público como plataforma de proyección personal, incluso en momentos donde la atención a la ciudadanía debería ser prioritaria.

Hasta el momento, el gobierno municipal no ha detallado de manera puntual los objetivos específicos de la gira ni ha aclarado si estas actividades forman parte estrictamente de funciones administrativas o de promoción política, en medio de un contexto donde la exigencia ciudadana apunta a resultados concretos y presencia efectiva ante emergencias.

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