Asegura que la movilidad sustentable exige adaptación social y cumplimiento de normas vigentes

Olivia Arredondo

El diputado Enrique Correa Sada, presidente de la Comisión de Movilidad, afirmó que la supervisión y sanción del uso de scooters eléctricos en Querétaro corresponde directamente a la autoridad competente, al tiempo que enfatizó que el principal reto es fortalecer la cultura vial y la aplicación efectiva de la norma.

“Es la agencia de inmovilidad es la responsable, ellos son los que tienen las facultades para la supervisión, la sanción”, declaró, al insistir en que el cumplimiento de las reglas depende en gran medida de la eficacia de las sanciones. Agregó que “la eficacia del cumplimiento de la sanción es lo que nos permite que los ciudadanos inhiban la conducta”.

El legislador rechazó la posibilidad de prohibir estos vehículos, al considerar que forman parte de un proceso de adaptación urbana. “Es un proceso, a mí me parece que no hay que satanizarlos, no hay que prohibirlos”, señaló, y comparó que retirar scooters por incumplimientos sería tan incongruente como eliminar automóviles por violaciones a la Ley.

Correa Sada destacó que estos dispositivos representan una alternativa funcional en la movilidad de última milla y aportan beneficios al turismo. “El tener disponible distintos mecanismos de movilidad para la última milla es trascendente”, afirmó, al considerar que han sido “una muy buena oferta”.

Sobre las fallas en su uso, como el abandono en vía pública, planteó que la tecnología permite identificar a los usuarios y aplicar sanciones incluso desde las aplicaciones. “Podrías también a través de la aplicación sancionar al usuario que no cumple con la normatividad”, explicó.

En cuanto a las medidas, sostuvo que las sanciones económicas son las más efectivas y propuso restringir el acceso a reincidentes. “El último fin de los caminos es que quienes no cumplan y reincidan en las sanciones”, indicó.

Finalmente, señaló que la movilidad en el Centro Histórico deberá evolucionar hacia la reducción del uso del automóvil particular y el impulso de alternativas sustentables, aunque reconoció que estos cambios implican modificar hábitos ciudadanos. “El gran conflicto de la movilidad es que trastocamos los hábitos de las personas”, enfatizó.